Rolex, marca líder de la industria relojera suiza con sede en Ginebra, goza en el mundo entero de una notoriedad inigualable basada en la calidad y el savoir-faire. Cada uno de sus relojes Oyster y Cellini, además de ser símbolo de excelencia elegancia y prestigio, cuenta con la certificación de Cronómetro Superlativo por su precisión, sus prestaciones y fiabilidad. Fundada por Hans Wilsdorf en 1905, la marca pionera del reloj de pulsera, es el artífice de numerosas innovaciones, entre las que destacan el Oyster, primer reloj de pulsera hermético, que vio la luz en 1926, y la cuerda mecánica por rotor Perpetual, inventada en 1931. Rolex, a lo largo de toda su historia, ha registrado más de cuatrocientas patentes.

Una manufactura integrada e independiente

Rolex cuenta con una verdadera manufactura integrada e independiente, donde se diseña y fabrica la totalidad de los componentes esenciales de sus relojes, desde la fundición de las aleaciones de oro hasta el ensamblaje de cada uno de los elementos del movimiento, de la caja, de la esfera y del brazalete, pasando por el mecanizado de las piezas y el acabado.

Valores de empresa consolidados

Rolex debe su éxito y su status a los valores heredados de su fundador, Hans Wilsdorf, y a las exigencias que no ha dejado de promover: espíritu de empresa y visionario, búsqueda constante de la innovación y pasión por la perfección.

Hoy día, la personalidad y la obra de Hans Wilsdorf continúan siendo una fuente de inspiración para la compañía y su cultura de empresa. Su impronta se encuentra tanto en la estética y las características fundamentales de un producto que se mantiene fiel a sus orígenes como en la capacidad de Rolex de valerse de su formidable legado para proyectarse hacia nuevos horizontes.

Desde el año 2015, la compañía está dirigida por Jean-Frédéric Dufour. Figura respetada en el mundo de la relojería, es el sexto Director General que preside el destino de la marca. Siguiendo la línea de sus predecesores, Jean-Frédéric Dufour tiene como objetivo reforzar el estatus de la marca en todo el mundo y perpetuar una historia que aúna tradición, prestigio y tecnología.

Cuatro cedes dedicadas a la perfección

Suiza es el crisol en el que Rolex diseña, fabrica, ensambla y prueba sus relojes gracias al savoirfaire y al compromiso de sus más de 6000 colaboradores repartidos en las cuatro sedes de la marca, todas ellas a la vanguardia del progreso tecnológico.

En Ginebra

En la sede mundial de Rolex se llevan a cabo todas las actividades administrativas de la empresa, tanto las relacionadas con el montaje y control finales y la venta de los relojes como el servicio posventa.

En Plan-les-Ouates se agrupan todas las actividades de creación, fabricación y control de calidad de cajas y brazaletes.

En la sede de Chêne-Bourg se realizan todas las actividades relacionadas con la creación y fabricación de esferas y el engaste.

En Bienne

La sede de Bienne engloba todas las actividades relacionadas con la fabricación y el montaje de los movimientos de los relojes Rolex.

Con sus cuatro sedes de vanguardia, Rolex dispone de una herramienta industrial inigualable que le permite demostrar su pleno potencial innovador y su libertad creativa.

Una marca internacional

Rolex está presente en un centenar de países de todo el mundo a través de más de 30 filiales y centros de servicio posventa, así como de su red de distribuidores oficiales, garantes de la calidad y autenticidad de los relojes Rolex.

Esta extensa red, única en su género, se fundamenta en el talento de casi 4000 relojeros debidamente formados por Rolex y que trabajan tanto para las filiales como para los propios distribuidores. Gracias a ellos, la compañía garantiza la distribución y mantenimiento de sus relojes en cumplimiento de sus estrictas exigencias de calidad.

Un actor global de la sociedad

Además, Rolex tiene un compromiso activo con el patrocinio de las artes, los deportes, el espíritu de empresa y el medio ambiente, ofreciendo una variada propuesta de actividades de patrocinio y de programas filantrópicos.